Hay historias familiares que se cuentan en cada comida de Navidad y otras que se quedan guardadas en una caja de zapatos, entre cartas con sellos de Estados Unidos y fotos en blanco y negro de gente que nadie sabe ya nombrar. «Un vacío en Nueva York», la exposición de la artista valenciana Silvia Martí Marí en el Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC), abre precisamente esa caja. Y lo que hay dentro no es solo la historia de una familia: es la de cientos de valencianos que a principios del siglo XX cruzaron el Atlántico para buscarse la vida en Manhattan.
Se puede visitar hasta el 6 de diciembre de 2026, la entrada es gratuita y está en pleno barrio del Carmen, así que no hay excusa para no pasarse una mañana o una tarde.
Una exposición que nace de una pérdida
El punto de partida es muy personal. Margarita Catalina Ripoll Hansen, tía de la artista, era el último miembro de la familia que seguía viviendo en Nueva York. Cuando murió, con ella se cerró una puerta que llevaba abierta más de un siglo. Ese hueco, ese “vacío”, es el que da nombre al proyecto.
En lugar de quedarse en el duelo, Silvia Martí Marí decidió tirar del hilo. Volvió a los lugares de Nueva York que había recorrido con su tía, revisó uno por uno los objetos y recuerdos que heredó y habló con otros emigrantes y descendientes para entender qué significó marcharse. El resultado es una investigación con mucho de archivo y mucho de memoria emocional, convertida en arte.
Qué vas a ver en «Un vacío en Nueva York»
La muestra mezcla lenguajes muy distintos, y eso hace que el recorrido no se haga pesado en ningún momento:
- Escultura, con piezas que convierten objetos cotidianos en símbolos de la distancia.
- Fotografía, tanto imágenes de archivo como miradas actuales a la ciudad.
- Documentos originales: papeles, cartas y registros que cuentan la parte más burocrática (y más dura) de emigrar.
- Instalaciones creadas para la ocasión, pensadas específicamente para las salas del Centre del Carme.
La idea no es enseñarte fechas y cifras, sino hacerte sentir lo que era irse. Por eso aparecen cosas tan nuestras como el turrón que las familias mandaban por paquete desde Valencia para que en Nueva York no faltara la Navidad, o los capazos de palma, ese objeto tan humilde que viajó con más de uno en la bodega del barco. Frente a ellos, el skyline de Nueva York, la ciudad que prometía trabajo y que, a la vez, quedaba lejísimos de casa.
El valenciano que puso techo a Ellis Island
Uno de los guiños más curiosos de la exposición es la figura de Rafael Guastavino, arquitecto valenciano que emigró a Estados Unidos en el siglo XIX y llevó allí la técnica de la bóveda tabicada, la de toda la vida en nuestra tierra. Su sistema acabó en algunos de los edificios más emblemáticos de Nueva York, y entre ellos están las bóvedas de Ellis Island, la isla por la que pasaron millones de inmigrantes al llegar. Es casi poético: muchos valencianos entraron en América bajo un techo que tenía algo de su casa.
Los valencianos de Nueva York: una historia poco contada
Cuando se habla de emigración a América solemos pensar en Argentina, Cuba o México, pero Nueva York también tuvo su colonia valenciana. El historiador Juli Esteve documentó en su libro Del Montgó a Manhattan a unos 15.000 emigrantes de tierras valencianas que acabaron en la ciudad, muchos de ellos de la Marina Alta y de pueblos de la Ribera.
Se instalaron sobre todo alrededor de la calle 14 de Manhattan, en la zona que se conoció como Little Spain. Allí abrieron restaurantes, pensiones, tiendas de ultramarinos y panaderías. Algunos nombres siguen en la memoria de la ciudad, como el restaurante La Valenciana, de una familia de Orba, o la histórica Valencia Bakery. Hoy aquel barrio casi ha desaparecido, pero en los últimos años Nueva York ha vuelto a reconocer oficialmente su huella, y la exposición conecta ese pasado con lo que todavía queda en las calles.
Lo bonito de esta muestra es que no la vas a ver como algo ajeno. Es muy probable que salgas pensando en ese bisabuelo o ese tío abuelo del que se decía que “se fue a América”.
El Centre del Carme, un plan en sí mismo

Aunque solo fueras a ver el edificio, ya merecería la pena. El CCCC ocupa el antiguo convento del Carmen, fundado en el siglo XIII, y conserva joyas como su claustro gótico del siglo XIV y el claustro renacentista del siglo XVI, además de la sala capitular y el refectorio. Antes de ser centro de cultura contemporánea fue Museo de Bellas Artes y escuela de arte, y por sus aulas pasaron nombres como Sorolla o Benlliure.
Nuestro consejo: después de recorrer «Un vacío en Nueva York», date una vuelta tranquila por los claustros. Son de los rincones más silenciosos del centro de Valencia y hay pocos sitios mejores para digerir todo lo que acabas de ver.
Información práctica
- Exposición: «Un vacío en Nueva York», de Silvia Martí Marí
- Dónde: Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC), Carrer del Museu, 2, 46003 València
- Fechas: del 13 de octubre al 6 de diciembre de 2026
- Horario: de martes a domingo, de 10:00 a 20:00 (lunes cerrado)
- Precio: entrada gratuita
- Cómo llegar: autobuses EMT 28, 94, 95, C1 y C2. Andando, está a unos minutos de las Torres de Serranos y del Mercado Central.
Si quieres consultar la programación completa del centro, tienes toda la información en la web del Ayuntamiento de València.
Cómo llegar a «Un vacío en Nueva York»: mapa y ubicación
El Centre del Carme está en la calle del Museu, a pocos pasos de las Torres de Serranos. En el mapa tienes la ubicación exacta y, si pulsas el botón, Google Maps te calcula la ruta desde donde estés, ya sea andando, en bus o en coche.
Completa el plan por el barrio del Carmen
Ya que estás en la zona después de ver «Un vacío en Nueva York», aprovecha. Sal del CCCC, sube hasta las Torres de Serranos para ver el río desde arriba y piérdete por las callejuelas del barrio, entre murales, plazas escondidas y terrazas para tomar algo. Si quieres conocer mejor la zona, aquí tienes nuestra guía de el barrio del Carmen, historia viva en el corazón de Valencia. Y si te has quedado con ganas de más planes que no cuestan nada, echa un ojo a nuestras 10 cosas que hacer en Valencia gratis.
¿Merece la pena?
Sí, y mucho. «Un vacío en Nueva York» es de esas exposiciones pequeñas en tamaño pero grandes en lo que te remueven. Es gratis, está en uno de los edificios más bonitos de la ciudad y cuenta una parte de nuestra historia que casi nadie conoce. Ideal para ir solo, en pareja o con tus padres o abuelos, que seguro que tienen alguna historia de “alguien que se fue a América” que contarte a la salida.
Apúntatela antes del 6 de diciembre, que luego vienen las prisas de Navidad y se nos escapan los mejores planes.





